Glosario · Ensayo
Por qué un pase de cinco metros puede valer más que uno de cuarenta
La mayoría juzga el progreso de un pase por la distancia que recorre. El xT lo juzga por el peligro que genera, y las dos cosas no siempre coinciden.
Un pase lateral quince metros dentro del campo rival puede valer más que un balón largo de cuarenta metros, y la amenaza esperada, o xT, es la métrica construida para explicar por qué. La mayoría de la gente, viendo un partido, juzga el progreso por la distancia: cuanto más avanza el balón un pase o una carrera, mejor se ve. El xT juzga el progreso por el peligro, y las dos cosas no siempre coinciden.
El modelo divide el campo en una cuadrícula, normalmente unas doce zonas de ancho por dieciséis de largo, y le asigna a cada zona un valor según cuán probable es que una posesión que empieza ahí acabe en gol, calculado sobre una muestra enorme de posesiones históricas. Una zona justo fuera del área pequeña tiene un valor alto porque las posesiones que llegan ahí convierten en gol seguido. Una zona cerca del propio córner casi no tiene valor. Cada vez que un jugador pasa o conduce el balón de una zona a otra, el xT le acredita la diferencia entre los valores de ambas zonas. Mover el balón de una zona de poco valor a una de mucho genera amenaza. Moverlo en horizontal entre dos zonas de valor parecido genera muy poca, aunque el pase parezca incisivo.
Esto es lo que separa al xT de un simple conteo de pases progresivos. Un pase desde el círculo central hasta un lateral treinta metros por la banda cubre mucha distancia, pero esa banda a treinta metros no es una zona especialmente peligrosa para recibir, así que el valor de xT es modesto. Un pase de cinco metros que encuentra a un mediocentro girándose en el hueco entre los centrales y el pivote rival puede valer varias veces más, porque esa zona convierte en remate mucho más seguido. La distancia es lo que ve el ojo. El valor de zona es lo que mide el modelo, y suele ser el mejor indicador de peligro real.
Las conducciones cuentan igual que los pases, lo cual importa para jugadores cuyo aporte principal es correr con el balón en vez de repartirlo. Un regateador que supera a un rival y avanza desde el medio campo hasta el área acumula xT de la misma forma que un pasador que mueve el balón por esas mismas zonas. Por eso la métrica se volvió popular para evaluar extremos y mediocentros conductores cuyo valor no aparece claro en el conteo de asistencias o goles.
El modelo tiene límites reales: solo conoce la zona donde empezó y terminó el balón, no lo que pasó en el medio, así que un pase arriesgado entre tres rivales y un pase seguro a espacio libre reciben el mismo crédito si cubren las mismas zonas. Además trata los valores de cuadrícula como más o menos universales, cuando en realidad un bloque bajo defiende las zonas de peligro distinto a como lo hace una línea alta.
El xT, a veces llamado también peligro esperado aunque el término no está del todo estandarizado en español, sirve para hacer visible un tipo de aporte que las estadísticas de pase habituales pasan por alto: el pase antes de la asistencia, la conducción que sacó a un rival de posición, el cambio de juego que esta vez no terminó en remate pero que a lo largo de una temporada casi siempre lo hace.
Se combina de forma natural con un conteo más simple de pases y conducciones progresivas, que sigue el mismo movimiento hacia adelante sin ponderar cuán peligrosa es cada zona.