Glosario · Ensayo

La diferencia entre mover el balón y hacerlo avanzar de verdad

La posesión dice quién tiene más el balón. No dice qué hace con él. Los pases progresivos miden el avance real hacia la portería rival.

Una secuencia de puntos moviéndose por el campo hacia un punto rojo más grande, representando el avance progresivo del balón hacia portería.
Imagen: Touchline Notes

El porcentaje de posesión dice quién tiene más el balón. Casi no dice nada sobre qué hace con él. Un equipo puede tener el 65 por ciento de la posesión circulando el balón entre la defensa y los dos centrocampistas durante tramos largos sin romper nunca una línea rival, y otro puede tener el 40 por ciento usando casi cada toque para atacar. Los pases y conducciones progresivas existen para medir esa segunda cosa, que está más cerca de lo que realmente gana partidos.

La definición estándar, la que usan la mayoría de los proveedores públicos de datos, cuenta un pase como progresivo si acerca el balón al menos un 25 por ciento hacia la portería rival, medido en línea recta, con umbrales de distancia más exigentes en campo propio y más bajos cuanto más cerca esté el balón de portería, porque un pase de diez metros cerca de la línea de fondo importa más que uno de diez metros en el propio área. Una conducción progresiva sigue la misma lógica para un jugador que avanza con el balón en los pies en vez de pasarlo. Los pases o conducciones hacia atrás o en horizontal que no acortan de verdad esa distancia no cuentan, por muchos que un equipo encadene.

Lo que este conteo revela bien es la diferencia entre controlar y progresar. Un mediocentro creador que completa noventa pases por partido pero rara vez manda el balón hacia adelante mostrará un número de pases progresivos modesto incluso con un porcentaje de acierto altísimo, porque la mayoría de esos noventa pases son laterales o hacia atrás. Otro mediocentro con sesenta pases totales pero veinte progresivos está haciendo más por adelantar al equipo, aunque el conteo bruto de pases se vea peor en una planilla.

También cambia lo que parece el trabajo de un lateral. Los laterales modernos que se proyectan o se meten hacia el medio suelen acumular números enormes de conducciones progresivas simplemente porque su rol implica correr con el balón hacia un espacio que se abre por la banda, un espacio al que un extremo más centrado no tiene acceso de la misma forma. Un lateral con muchas conducciones progresivas no es necesariamente más hábil con el balón que un central con pocas; está más a menudo en posición de usar la habilidad que tiene de una forma que cuenta.

La estadística comparte el punto ciego de la mayoría de estos conteos: no sabe nada de riesgo ni dificultad. Un pase progresivo metido entre dos rivales bajo presión cuenta igual que uno jugado a un espacio libre contra un equipo que ya perdió el balón dos veces esa parte. Tampoco puede decir si la progresión llevó a algo útil, por lo que funciona mejor junto a algo como el xT, que pondera adónde llegó el balón y no solo cuánto avanzó.

Usados solos, los pases progresivos son una corrección honesta, aunque tosca, del porcentaje de posesión. Usados junto a la amenaza esperada y las acciones de creación de disparo, empiezan a describir algo más parecido a cómo construye peligro un equipo de verdad, en vez de cuánto tiempo está dispuesto a quedarse con el balón sin hacer mucho con él.

Combínalo con el xT para ver si ese avance realmente aumentó el peligro, o con el packing para ver cuánta estructura defensiva rompió de verdad.