Sistemas y roles · Análisis

El dibujo que le puso dos guardaespaldas a cada mediapunta

El 4-2-3-1 usa cuatro defensas, dos pivotes, tres mediapuntas y un delantero. Cómo lo hacen funcionar el doble pivote y el diez, y por qué se extendió tanto.

4-2-3-1 con los dos pivotes destacados delante de cuatro defensas.
Imagen: Touchline Notes

El 4-2-3-1 es un sistema de juego, o formación, con cuatro defensas, dos pivotes, una línea de tres mediapuntas y un solo delantero. Es un 4-4-2 con un punta retrasado al hueco, o un 4-3-3 con el triángulo del medio puesto del revés, y esa flexibilidad explica en buena parte por qué se convirtió en el dibujo por defecto del fútbol de élite hacia 2010.

Su origen suele situarse en la España de los años noventa, donde entrenadores que buscaban más control en el centro del campo retrasaron a uno de los dos delanteros; Juanma Lillo es el nombre que más se asocia a su primer uso sistemático. En el Mundial de 2010 estaba en todas partes. España, Países Bajos y Alemania, tres de los cuatro semifinalistas, jugaron versiones de él, cada una con una pareja reconocible por delante de la defensa: Sergio Busquets y Xabi Alonso, Mark van Bommel y Nigel de Jong, Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira.

Esa pareja, el doble pivote, es el cimiento. Dos jugadores protegiendo a la línea de cuatro permiten que los laterales suban sin dejar solos a los centrales, y hacen que el jugador que tienen por delante cargue con menos responsabilidad defensiva. El reparto clásico es uno que roba y otro que pasa, aunque las mejores parejas difuminan esa frontera. En la salida de balón uno de los dos suele bajar al lado de los centrales o entre ellos para formar una línea de tres, mientras el otro se queda por delante de la primera línea de presión.

Por delante está la razón de ser del dibujo: un diez que juega entre el centro del campo y la defensa rival. Recibir ahí, en el hueco central que la literatura más antigua llama zona 14, es lo más difícil de defender, porque un central que sale deja un agujero y uno que aguanta le da al diez tiempo para girarse. Los dos jugadores de banda pueden ser extremos clásicos pegados a la cal, o extremos a pierna cambiada que se meten hacia dentro con su pie bueno y dejan la banda a un lateral que dobla. Con cuatro jugadores al alcance del delantero, el 4-2-3-1 rara vez lo deja tan aislado como puede dejarlo un 4-3-3.

Sin balón suele convertirse en un 4-4-2. El diez sube a la altura del delantero y entre los dos tapan los pases hacia el pivote rival, mientras los de banda bajan a la altura del doble pivote para formar dos líneas de cuatro. Es un dibujo fácil de entrenar y fácil para presionar desde él, porque los dos de arriba pueden repartirse a los centrales y el diez puede saltar al pivote cuando aparece un detonante de la presión.

Las debilidades tienen que ver con las distancias. Si los dos pivotes se hunden demasiado, se abre un hueco entre ellos y los cuatro de arriba, y el equipo se parte en seis que defienden y cuatro que atacan, lo que lo hace fácil de superar por dentro y complica la presión tras pérdida. Los atacantes de banda tienen recorridos defensivos largos, y cuando no los hacen el lateral se queda en un dos contra uno. Y contra tres centrocampistas el doble pivote puede quedar en inferioridad salvo que el diez baje, lo que le cuesta al equipo su jugador entre líneas. El Real Madrid de José Mourinho y el Bayern de Múnich de Jupp Heynckes de 2013 lo resolvieron con jugadores de banda que trabajaban en las dos direcciones; muchos equipos con un diez de lujo no lo consiguieron.

El dibujo ha perdido algo de terreno frente al 4-3-3 y a los sistemas con tres centrales en la última década, en parte porque el fútbol de presión le pide al centrocampista más adelantado defender más de lo que quiere un diez clásico. Sigue siendo el sistema más habitual en muchas ligas, porque coloca a cada jugador en una posición fácil de explicar. Puedes abrir un 4-2-3-1 en la pizarra táctica y arrastrar al diez junto al delantero para ver el 4-4-2 con el que defiende.

¿Cuál es la diferencia entre un 4-2-3-1 y un 4-3-3?

Sobre todo, el triángulo del centro del campo. Un 4-3-3 tiene un pivote y dos jugadores por delante; un 4-2-3-1 tiene dos pivotes y un jugador por delante. En un 4-2-3-1, además, los atacantes de banda suelen partir un poco más atrás, a la altura del diez y no del delantero. Sobre el césped los dos dibujos se transforman el uno en el otro todo el tiempo, y por eso los entrenadores hablan de ellos como variantes y no como opuestos.

Fuentes y más información

  1. The 4-2-3-1: football tactics explained — The Coaches' Voice
  2. The 4-2-3-1 formation: key points — The Coaches' Voice
  3. Formation (association football) — Wikipedia