Sistemas y roles · Análisis
Por qué tantos equipos defienden ahora con tres y atacan con tres
Una defensa de tres usa tres centrales en vez de dos. Cómo funcionan el 3-4-3 y el 3-4-2-1, por qué la línea de cuatro se vuelve de tres con balón y qué cuesta.
Una defensa de tres es una línea defensiva formada por tres centrales, en lugar de dos centrales flanqueados por laterales. También se habla de línea de tres o, sin más, de jugar con tres centrales. La amplitud que darían los laterales la aportan los carrileros, que juegan más adelantados, de modo que el mismo sistema es una defensa de tres con balón y una defensa de cinco sin él. La etiqueta cubre una familia de sistemas, el 3-5-2, el 3-4-3, el 3-4-2-1 y el 3-4-1-2, que comparten esa base y se diferencian en lo que tienen por delante.
La idea es más antigua que la línea de cuatro moderna. La WM, que dominó desde los años treinta hasta los cincuenta, tenía tres defensas, y los sistemas con líbero de los años sesenta a noventa ponían a un hombre libre por detrás de dos marcadores. Lo que ha cambiado es el propósito. Aquellas eran maneras de sumar un defensa; la defensa de tres de hoy suele elegirse por lo que hace con balón.
Hay tres razones que se repiten una y otra vez. La primera es la salida de balón. La mayoría de los equipos presiona con uno o dos delanteros, y tres centrales abiertos a lo ancho del campo siempre tienen un hombre libre frente a ellos, así que el balón puede salir conducido en vez de a patadas. La segunda es la cobertura. Tres defensas centrales y uno o dos centrocampistas por delante forman de manera automática una vigilancia ofensiva de 3+1 o 3+2, lo que permite a los carrileros y a los atacantes irse arriba. La tercera es la línea de ataque: con los carrileros altos y abiertos, un 3-4-3 ataca con cinco jugadores a lo ancho del campo, uno en cada carril, contra una defensa de cuatro que solo tiene cuatro.
El ejemplo reciente más conocido es el Chelsea de Antonio Conte. En septiembre de 2016, tras perder 3-0 en el campo del Arsenal, pasó de una defensa de cuatro a un 3-4-3 con Victor Moses y Marcos Alonso como carrileros, ganó los trece partidos de liga siguientes y se llevó el título. Thomas Tuchel ganó la Champions League de 2021 con el Chelsea en un 3-4-2-1, en el que dos mediapuntas cerrados jugaban en los medios espacios por detrás del delantero. El Atalanta de Gian Piero Gasperini usó la defensa de tres para una presión agresiva al hombre por todo el campo, y el Sheffield United de Chris Wilder hacía que sus centrales exteriores doblaran a los carrileros, algo para lo que nadie tuvo una respuesta preparada durante casi una temporada.
Lo más importante, con todo, es que muchas defensas de cuatro se convierten hoy en defensas de tres en cuanto el equipo tiene el balón. Hay tres maneras habituales de hacerlo. Un pivote puede meterse entre los centrales, un movimiento asociado al entrenador Ricardo La Volpe y conocido por eso como salida lavolpiana. Un lateral puede quedarse mientras el otro sube. O un lateral invertido puede cerrarse hacia dentro y dejar a tres a su espalda. El 3-2-5 que resulta, tres defensas, dos centrocampistas y cinco atacantes, es la estructura de ataque más común en el fútbol de élite actual, dijera lo que dijera la alineación antes del pitido inicial. Por eso un gráfico de alineaciones que muestra un 4-3-3 suele ser una mala guía de lo que vas a ver.
Los costes son reales. Un equipo con tres centrales tiene un jugador menos en algún otro sitio, y suele ser en el centro del campo o en las bandas. Los pasillos entre un central exterior y su carrilero son el objetivo natural: un extremo que se queda alto fija al carrilero, y un desmarque al espacio a su espalda arrastra a un central hasta la línea de banda, donde menos cómodo está. Si los carrileros se ven obligados a jugar hundidos durante mucho tiempo, el sistema se queda en un 5-4-1 pasivo. Y necesita jugadores concretos. Los centrales exteriores tienen que defender con espacios y conducir el balón, y los carrileros tienen que correr noventa minutos, y las plantillas hechas para una línea de cuatro rara vez tienen las dos cosas.
Una forma razonable de pensarlo es que el número de defensas importa menos que el número de jugadores que hay por delante del balón cuando se pierde, y la defensa de tres es una manera de gestionar ese número. Puedes montar un 3-4-3 en la pizarra táctica, o partir de un 4-3-3 y meter al pivote entre los centrales, para ver lo cerca que están en realidad los dos.
¿Es más defensiva una defensa de tres que una de cuatro?
No necesariamente. Con los carrileros altos pone a cinco jugadores en la línea de ataque y solo a tres por detrás del balón, lo cual es más atrevido que la mayoría de los sistemas con línea de cuatro. Con los carrileros hundidos es una defensa de cinco y uno de los dibujos más defensivos que existen. El mismo sistema abarca las dos cosas, así que la respuesta honesta es que depende de dónde pasen el partido los carrileros.
Fuentes y más información
- The 3-4-3: football tactics explained — The Coaches' Voice
- The 3-2-4-1 formation: football tactics explained — The Coaches' Voice
- Wing-backs: football tactics explained — The Coaches' Voice