Sistemas y roles · Análisis
Lateral invertido: el lateral que se mete en el mediocampo
El lateral invertido defiende en la banda y, con balón, se mete al centro junto al pivote. Su origen con Cruyff y Guardiola, qué aporta y qué arriesga.
Un lateral invertido es un lateral que, cuando su equipo tiene el balón, se mete hacia el centro del campo en lugar de subir pegado a la banda. Sin balón defiende como un lateral normal de una línea de cuatro; con balón se coloca junto al pivote y el dibujo del equipo cambia a su alrededor. El nombre describe ese desplazamiento hacia dentro, no la pierna dominante del futbolista: se toma de los extremos a pierna cambiada, que también entran desde fuera. En algunos textos en español se le llama falso lateral.
La idea tiene raíces en Barcelona. The Coaches' Voice recuerda que Johan Cruyff ya solía convertir su 4-3-3 en un 3-4-3 en rombo, y que fue Pep Guardiola quien convirtió el movimiento en seña de identidad. En el Bayern de Múnich lo hacían Philipp Lahm, que había jugado de centrocampista, y David Alaba. En el Manchester City pasó por Oleksandr Zinchenko y João Cancelo, y Mikel Arteta usó al propio Zinchenko de la misma forma en el Arsenal. Xavi Hernández lo pidió en el Barcelona a Sergi Roberto, y Jürgen Klopp lo usó con Trent Alexander-Arnold en el Liverpool.
Más gente en el centro del campo
La primera razón es tener gente en el medio. Un lateral abierto en la salida de balón es fácil de presionar: la línea de cal le quita la mitad de las opciones. Metido dentro se convierte en un centrocampista más, el equipo gana superioridad numérica en el centro y el volante rival tiene que decidir si lo sigue o se queda. Las dos respuestas abren algo. Si lo sigue, queda libre el pase del central al extremo, que recibe con solo un lateral por delante. Junto a un pivote único o a un doble pivote, ayuda a formar triángulos y a cambiar la orientación de la jugada.
Protección tras la pérdida
La segunda razón es lo que pasa al perder la pelota. Un equipo con los dos laterales doblando tiene atrás a los dos centrales y quizá a un centrocampista. Uno con un lateral invertido tiene un bloque de cinco en el centro, tres defensores y dos centrocampistas, justo por donde quieren pasar los contraataques. Ese 3+2 es una vigilancia ofensiva incorporada al dibujo, y deja a varios jugadores cerca del balón para el gegenpressing. Eso no garantiza recuperar: importan la distancia al balón y la cobertura del resto.
El efecto sobre los extremos
El efecto dominó llega a los extremos. Sin un lateral que doble, el extremo tiene que sostener la amplitud él solo y ganar su duelo uno contra uno. El ataque se convierte en un 3-2-5 o un 2-3-5, con cinco jugadores en la línea delantera, uno por carril, incluidos los medios espacios. Partiendo de un 4-3-3, es el ejemplo moderno más claro de una defensa de cuatro que se convierte en una defensa de tres con balón. No es la única manera: en la salida lavolpiana, asociada a Ricardo La Volpe, es el mediocentro quien baja entre los centrales.
Lo que exige al lateral invertido
Lo que se le pide al jugador es poco habitual. Tiene que defender la banda contra un extremo y, minutos después, recibir en el centro del campo con rivales por todos lados, una habilidad de centrocampista que la mayoría de los laterales no ha entrenado. Por eso tantos intérpretes vienen de otras posiciones. El riesgo es el espacio que deja. Si se pierde el balón y el primer pase va rápido a la banda que ha abandonado, el central más cercano tiene que salir hacia fuera y toda la línea se desplaza. Por eso algunos entrenadores invierten solo a un lateral y dejan al otro en casa.
Para reconocerlo mientras ves un partido, mira dónde está el lateral cuando su central tiene el balón: si aparece al lado del pivote en vez de junto a la línea de banda, y el extremo de su lado se queda muy abierto, estás viendo un lateral invertido. Si también el extremo se mete dentro demasiado pronto, el equipo se amontona y le facilita la presión al rival.
El lateral invertido es una variante de una posición más amplia. La guía del lateral explica las otras: el lateral que se queda atrás y el que dobla por fuera de su extremo.
¿Qué diferencia hay entre un lateral invertido y un carrilero?
Se mueven en direcciones opuestas. El carrilero juega delante de tres centrales y da la amplitud recorriendo toda la banda. El lateral invertido parte de una defensa de cuatro y se aleja de la banda hacia el mediocampo, dejando la amplitud al extremo. Los dos cambian el dibujo con balón, pero uno añade un jugador por fuera y el otro uno por dentro.
¿Quién inventó el lateral invertido?
La idea tiene raíces en Barcelona. Según The Coaches' Voice, Johan Cruyff ya convertía su 4-3-3 en un 3-4-3 en rombo, y Pep Guardiola hizo del lateral invertido una seña de identidad. En el Bayern de Múnich lo hicieron Philipp Lahm y David Alaba, y en el Manchester City Oleksandr Zinchenko y João Cancelo.
¿Por qué los equipos usan un lateral invertido?
Por dos razones. Con balón, el lateral invertido se convierte en un centrocampista más y da superioridad numérica en el centro, lo que obliga al volante rival a elegir entre seguirlo o quedarse. Tras la pérdida, forma con los centrales y el pivote un bloque de cinco en el centro, una vigilancia ofensiva incorporada al dibujo que protege contra los contraataques.
¿Qué riesgos tiene jugar con un lateral invertido?
El riesgo principal es la banda que el lateral invertido abandona. Si el equipo pierde el balón y el primer pase va rápido a ese costado, el central más cercano tiene que salir hacia fuera y toda la línea se desplaza. Además, el jugador necesita habilidades de centrocampista que pocos laterales han entrenado, y por eso algunos entrenadores invierten solo a un lateral.
Fuentes y más información
- Inverted full-backs: football tactics explained — The Coaches' Voice
- The tactical evolution of Pep Guardiola's Manchester City — The Coaches' Voice